La Cumbre de Londres 2009
El 2 de abril de 2009 se reunieron en Londres los líderes mundiales de los países del G20 (que representan el 85% de la producción mundial). Se reunieron con la peor crisis bancaria internacional desde hace mucho tiempo como telón de fondo. La confianza en el sistema bancario internacional ha caído. Las grandes entidades han fracasado. Países de todo el mundo han entrado en recesión, con un comercio que desciende y un desempleo que aumenta.
Los gobiernos se han visto obligados a intervenir donde los mercados han fallado. Al igual que otros países del mundo, el Gobierno del Reino Unido ha tomado unas medidas sin precedentes. Su plan de recuperación tiene cuatro pilares: proteger los ahorros; proporcionar ayuda real a las familias y empresas en una coyuntura de contracción económica; garantizar que los bancos sigan prestando dinero; e invertir en una fuerte recuperación y preparar al país para aprovechar las oportunidades de la globalización y del crecimiento bajo en carbono.
En la Cumbre, los países se reunieron para realzar la coordinación global que permitiera restaurar el crecimiento económico global. Los líderes mundiales adoptaron tres compromisos:
- En primer lugar, tomar toda medida que sea necesaria para estabilizar los mercados financieros y permitir a las familias y a las empresas superar la recesión.
- En segundo lugar, reformar y fortalecer el sistema económico y financiero mundial para restaurar la confianza.
- En tercer lugar, poner la economía global en el camino correcto para un crecimiento sostenible.
Este es un extracto de los compromisos adquiridos por los líderes de las súper potencias y los países emergentes que conforman el G-20:
- Nosotros, los líderes del Grupo de los Veinte, nos hemos reunido en Londres el 2 de abril de 2009.
- Nos enfrentamos al mayor reto para la economía mundial de la era contemporánea; una crisis que se ha agravado desde que nos reunimos la última vez, que afecta a la vida de las mujeres, hombres y niños de todos los países y todos los países deben aunar esfuerzos para resolverla. Una crisis global exige una solución global.
- Partimos de la creencia de que la prosperidad es indivisible; de que el crecimiento, para que sea constante, tiene que ser compartido; y de que nuestro plan global para la recuperación debe centrarse en las necesidades y los puestos de trabajo de las familias que trabajan con ahínco, no sólo en los países desarrollados, sino también en los mercados incipientes y en los países más pobres del mundo; y debe reflejar los intereses no sólo de la población actual, sino también de las generaciones futuras. Creemos que el único cimiento sólido para una globalización sostenible y una prosperidad creciente para todos es una economía mundial abierta basada en los principios de mercado, en una regulación eficaz y en instituciones globales fuertes.
- Por tanto, hoy nos hemos comprometido a hacer lo que sea necesario para: restablecer la confianza, el crecimiento y el empleo; reparar el sistema financiero para restaurar el crédito; reforzar la regulación financiera para reconstruir la confianza; financiar y reformar nuestras instituciones financieras internacionales para superar esta crisis y evitar crisis futuras; fomentar el comercio y la inversión globales y rechazar el proteccionismo para apuntalar la prosperidad; y construir una recuperación inclusiva, ecológica y sostenible.
Si actuamos conjuntamente para cumplir estas promesas, sacaremos a la economía mundial de la recesión y evitaremos que vuelva a producirse una crisis como ésta en el futuro. - Los acuerdos que hemos alcanzado hoy constituyen un programa adicional de 1,1 billones de dólares de apoyo para restaurar el crédito, el crecimiento y el empleo en la economía mundial. Las medidas son las siguientes: triplicar los recursos a disposición del FMI hasta los 750.000 millones de dólares; apoyar una nueva partida de Derechos Especiales de Giro (DEG) de 250.000 millones de dólares y al menos 100.000 millones de dólares en préstamos adicionales por parte de los bancos multilaterales de desarrollo (BMD); garantizar 250.000 millones de dólares de apoyo para la financiación del comercio; y utilizar los recursos adicionales de las ventas de oro acordadas por el FMI para la financiación concesional de los países más pobres.
Junto con las medidas que hemos tomado cada uno en el plano nacional, esto constituye un plan global para la recuperación a una escala sin precedentes.